Diana Carrillo de Albornoz Zamorano El Sótano
Capítulo III
Amelia Espinosa
Algunos instantes después llegó la señora con dos tacitas de porcelana china, una tetera del mismo material que las tacitas y un platito, también de porcelana, todo ello en una bandeja de bordes irregulares hecha de plata.
-Por si acaso te he traído una taza de té a ti también, tengo que contarte muchas cosas, deberías haber venido más tarde...-
Dijo la señora.
Aitana se quedó pensativa un momento y le hizo una pregunta:
-¿Puedo hacerle una pregunta señora?-
La mujer asintió mientras servía el té.
-Claro, dime-
-¿Quién es usted?, es que no se a presentado, y...-
La mujer interrumpió a Aitana para decirle:
-¡Es cierto! Con las prisas no me he presentado correctamente, me llamo Amelia, Amelia Espinosa ¿Tú te llamas Aitana verdad?-
Nuestra protagonista se quedó cortada, pues la mujer sabía perfectamente quién era ¿Sabría más cosas sobre ella? ¿Quién se lo habría dicho?
-Y ya que nos hemos presentado, te diré lo que quería decirte: eres capaz de ver el futuro, eres una de los pocos elegidos por la planta, algunos están aquí, otros en distintos lugares, pero todavía hay decenas e incluso cientos que no saben de su peculiaridad, y van por allí fuera, según ellos seguros, sin saber que les buscan para hacer algo más grande (y peligroso) que la última vez. Por eso te hemos reclutado, queremos que luches con nosotros, serías una pieza clave en nuestro ejército, conseguiríamos salvar a los demás, y, sobre todo, derrotar a los que nos buscan. Dime ¿Quieres unirte a nuestro equipo?-
Después de decir eso, Amelia mordió una de las pastas que había traído como si fuera algo que hacía diariamente.
Aitana se quedó pensativa, ¿Contra quién estaría luchando? ¿Quiénes la buscaban? ¿Peculiar? Según lo que había dicho Amelia allí había más personas, ella no era la única. Por un lado quería unirse a ese ejército, pero por otro no sabía si era el bando correcto, ¿Y si era Amelia y las demás personas que había allí los malos? Pero eso no sería posible ¿no? Y si era así igualmente se uniría a ese ejército, con las personas que la habían encontrado, que la habían dicho quién era realmente ella.
-Sí, quiero unirme a este ejército, derrotaremos a los que nos buscan-
Dijo Aitana, y, la verdad, es que ahora se sentía aliviada, como si una parte de ella quisiera haber dicho eso.
-Bien, en ese caso, primero te vestiré acorde a esta época, así llamas mucho la atención.-
Capítulo IV pronto
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