Capítulo V El Sótano

Publicado el 1 de mayo de 2026, 15:52

Capítulo V

La Noche

Aitana daba muchas vueltas en la cama, esa casa la había parecido muy rara. Pensó en esas normas, en las número 8 y 9, que hablaban de la noche ¿Por qué tanto misterio? Recordó también lo que le había dicho Amelia:

-Mañana por la mañana te recogeré más pronto que los demás, a las siete y media te quiero vestida, te hablaré de tu papel aquí-

Ella se preguntaba de qué papel estaría hablando, en la norma número 5 se hablaba de ''tu papel''.

A la media hora se empezaron a escuchar sonidos raros, pasos lentos y fuertes, algo o alguien que llamaba a la puerta. Cada vez esos pasos se hacían más fuerte, se estaba acercando. Llegó a la puerta de Aitana, tocó la puerta, entró y empezó a llorar muy fuerte. Aitana estaba tan asustada que se puso pálida y era incapaz de moverse.

Esos estaba a los pies de la cama de Aitana, tenía una forma humanoide, que medía, por lo menos tres metros, era extremadamente delgado y pálido, no tenía cara, tenía el pelo frágil y de color negro intenso, sus manos eran muy frágiles y tenía las uñas puntiagudas de color negro, y estaba ligeramente encorvado hacia delante. Empezó a chillar, cogió una almohada y con sus afiladas uñas la desmenuzó y la tiró por la ventana. Aitana quería gritar, irse corriendo, pero recordó esa regla de ''No reacciones a los ruidos de la noche'' y aunque lo que estaba ocurriendo eran más que solo ruidos, ella decidió quedarse allí y esperar a que eso parara,  ya que tal vez si gritaba o reaccionaba, de alguna forma se pondría peor. Pasaron unos minutos que para nuestra protagonista fueron como horas. Finalmente la criatura se fue cerrando la puerta de un portazo. Aitana no podía parar de pensar en lo que había pasado cuando se escucho otro portazo en la habitación de al lado, en la de la Señorita Amelia, la criatura empezó a chillar como había hecho en la habitación de Aitana, pero esta vez se escuchó a la señorita Amelia cantar una melodía:

-Sombra de la noche

Tú que vienes desde el bosque...-

A partir de ahí la melodía se hizo cada vez más y más bajita hasta que no se escuchó nada. Aitana estaba sorprendida. Esa melodía hizo que se durmiera y que soñara, soñó con sombras, con callejones que llevaban a otros más estrechos, con su casa, las clases...

 

 

 

CAPÍTULO VI PRONTO

 

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